Trabajó en la sombra

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Scan_Pic0020Quiero desde aquí, recordar, a quien entre nosotros no puede disfrutar de nuestra Cofradía, ni verla procesionar año tras año, ni verla como va creciendo en esplendor y grandeza. Pero sé que él, esté donde esté, y a través del corazón de muchos que aún lo recordamos, nos ve y dice: ¡MIRA MIRA, YA VIENEN!

Todos sabemos, que él, en todo momento se desveló por nuestra Cofradía, su Cofradía y la de sus hijos. Siempre estuvo dispuesto a cualquier trabajo que se le pidiera, incluso dejando para otro día el suyo, con el que mantenía a su familia. Colaboró en todo, en todo lo que él sabía, en todo lo que se le pedía.

Ponía a sus hijos a trabajar en la Cofradía cuando se necesitaba, nunca dijo no a nada, reparando el arco de campana del Cristo dos días antes de nuestra salida procesional, abrillantando la campana, habilitando las barras de palio… Esas barras de palio que lució por primera vez el trono de “Nuestra Virgen del Gran Perdón”. Una idea especial de un hermano, compañero, miembro de junta, que a todos nos llenó de orgullo y alegría. Poder verlas, era la ilusión cumplida para el trono de Nuestra Virgen. Construyó en su taller el primer trono de traslado, idea de ese gran cofrade de nuestra Hermandad, que con un grupo de hermanos pudo llevar a cabo.

Era el recurso ante cualquier rotura o avería de última hora. Trabajó tanto en la sombra para nuestra Cofradía, que ya no recuerdo, debido al paso del tiempo. La memoria no escrita, a veces nos traiciona y nos hace desaparecer recuerdos que nunca deben olvidarse.

Le gustaba que le llamaran “ABUELO”, era un GRAN HOMBRE Y MEJOR PERSONA, merecía aún estar entre nosotros.

EN RECUERDO A MI AMIGO ANTONIO CÁCERES GARCÍA

 JUANMA (J.M. ARANDA OCAÑA)

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