Juan Manuel Gutiérrez Cruz: una vida al servicio de la Hermandad del Prendimiento

0

El fallecimiento de Juan Manuel Gutiérrez Cruz supone una pérdida profundamente sentida para la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima del Gran Perdón. Con él desaparece una de las personas que mejor encarnaron el compromiso silencioso, la dedicación constante y el sentido del servicio que han sostenido la vida de la corporación durante las últimas décadas.

Nacido en Málaga en 1964, su vinculación con la Hermandad comenzó siendo apenas un niño, a principios de la década de 1970. Aquella relación nació en el seno de una familia profundamente arraigada en la corporación. Su padre, Rafael Gutiérrez González, uno de los hermanos más antiguos tras la reorganización de 1948, Albacea de la Hermandad, profesor de la Escuela de Formación Profesional Francisco Franco y maestro de capataces, transmitió tanto a Juan Manuel como a sus hermanos Francisco y Pilar, el amor por el Prendimiento y una forma de entender la vida cofrade basada en el trabajo discreto, la responsabilidad y la entrega. Junto a sus hermanos, Juan Manuel creció en ese ambiente de servicio a la corporación, una vivencia que marcaría de manera decisiva toda su trayectoria.

 

Ese aprendizaje marcaría toda su trayectoria. Desde muy joven comenzó a participar activamente en la vida de la corporación, formando parte de distintas juntas de gobierno cuando aún era adolescente. Aquella temprana incorporación dio paso a más de cuatro décadas de servicio ininterrumpido, durante las cuales desempeñó responsabilidades tan diversas como Vocal, Contador, Tesorero y Teniente Hermano Mayor. El conocimiento adquirido en cada una de estas etapas le permitió participar de forma directa en la consolidación institucional de la Hermandad y en numerosos proyectos que contribuyeron a su crecimiento.

Tras la conclusión del mandato de Salvador Pozo Sánchez, presentó su candidatura al cargo de Hermano Mayor para el periodo 2021-2025. El Cabildo General depositó mayoritariamente su confianza en su proyecto, iniciándose así una nueva etapa de gobierno que, cuatro años después, sería nuevamente refrendada por los hermanos con motivo de su reelección para el mandato 2025-2029.

Su llegada a la máxima responsabilidad coincidió con un momento especialmente significativo para la historia reciente de la corporación. Apenas unos meses después de su elección, le correspondió dirigir la participación de la Hermandad en el Vía Crucis extraordinario organizado por la Agrupación de Cofradías con motivo del centenario de la institución. Aquella celebración, desarrollada en marzo de 2022, constituyó una de las primeras grandes manifestaciones públicas de fe tras los años marcados por la pandemia y permitió que Nuestro Padre Jesús del Prendimiento representara el episodio evangélico del arresto de Cristo junto al resto de imágenes convocadas.

Durante su mandato, la Hermandad conmemoró igualmente el setenta y cinco aniversario de su reorganización. Lejos de plantear una celebración extraordinaria, la corporación quiso convertir aquella efeméride en un ejercicio de memoria agradecida hacia quienes, desde 1948, habían hecho posible la recuperación y consolidación de la vida corporativa. La presentación del cartel conmemorativo y la mesa redonda que reunió a los cinco últimos Hermanos Mayores reflejaron ese deseo de conservar el testimonio de quienes habían escrito la historia contemporánea del Prendimiento.

El momento culminante de su gobierno llegó con la celebración del centenario fundacional de la Hermandad en 2025. Bajo su dirección se desarrolló un amplio programa de actos religiosos, culturales, formativos, asistenciales y patrimoniales que permitió conmemorar los cien años transcurridos desde la fundación de la corporación. Especial significado adquirieron la Eucaristía celebrada en Santo Domingo, la solemne procesión extraordinaria de María Santísima del Gran Perdón por las calles de Málaga y las distintas iniciativas destinadas a profundizar en el conocimiento y conservación de la historia de la Hermandad.

Aquel centenario estuvo acompañado por uno de los procesos de enriquecimiento patrimonial más importantes de la historia reciente de la corporación. Durante esos años fueron incorporadas nuevas piezas al ajuar de los Sagrados Titulares y del grupo escultórico, se completó el programa iconográfico del trono de María Santísima del Gran Perdón mediante la incorporación de cuatro nuevos relieves y se acometió la restauración integral del trono procesional de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, devolviendo una de las grandes obras de la orfebrería malagueña a su máximo esplendor. Paralelamente, la Casa Hermandad experimentó una profunda remodelación destinada a mejorar su accesibilidad, ampliar sus espacios y favorecer la conservación y difusión del patrimonio de la corporación.

Sin embargo, reducir la figura de Juan Manuel Gutiérrez Cruz a la enumeración de los acontecimientos vividos durante su mandato sería olvidar el verdadero sentido de su trayectoria. Su principal legado no reside únicamente en las obras realizadas o en las celebraciones organizadas, sino en el ejemplo de una vida enteramente vinculada a la Hermandad. Durante más de cuarenta años desempeñó con naturalidad aquellas responsabilidades que cada momento le fue demandando, convencido de que el gobierno de una cofradía constituye, ante todo, una forma de servicio. Ese mismo amor por la Hermanad que recibió de su padre supo transmitirlo también a su familia. Sus hijos, Álvaro, Julia y Pilar continúan hoy formando parte de la Hermandad, encontrando ahora continuidad en una nueva generación de cofrades.

Quienes compartieron con él el trabajo cotidiano encontraron siempre a una persona cercana, prudente y profundamente conocedora de la institución. Su larga experiencia le permitió afrontar cada etapa con serenidad, manteniendo siempre el respeto hacia el legado recibido y procurando transmitirlo enriquecido a las generaciones que habrían de continuar la historia de la corporación.

Su fallecimiento, cuando iniciaba un nuevo mandato como Hermano Mayor, deja inevitablemente proyectos sin concluir y una profunda sensación de ausencia entre quienes compartieron con él tantos años de vida cofrade. No obstante, también deja el testimonio de una existencia consagrada a la Hermandad desde la infancia hasta sus últimos días, un ejemplo de fidelidad que permanecerá unido para siempre a la historia contemporánea del Prendimiento.

Que Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima del Gran Perdón, a cuya devoción dedicó buena parte de su vida, lo acojan en la Casa del Padre y concedan consuelo y esperanza a su familia, a sus amigos y a todos los hermanos de la corporación. Su memoria permanecerá para siempre unida a la historia de la Hermandad a la que sirvió con lealtad, humildad y entrega.

Álvaro Muñoz Rivas

Comentarios están cerrados.