Habrá que pedirle a María Santísima del Gran Perdón que salga más veces en procesión

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«Habrá que pedirle a María Santísima del Gran Perdón que salga más veces en procesión».

La frase apareció en la crónica deportiva de La Opinión de Málaga publicada tras la victoria del Málaga CF por 3-0 frente al Deportivo de La Coruña. Aquel triunfo tenía algo de inesperado. El conjunto blanquiazul atravesaba uno de los momentos más delicados de la temporada y ocupaba puestos de descenso. Enfrente estaba el Deportivo, líder de la categoría y único equipo invicto del fútbol profesional español hasta la fecha.

Sin embargo, aquel encuentro se disputó durante la procesión extraordinaria de María Santísima del Gran Perdón con motivo del centenario fundacional de la Hermandad del Prendimiento. La coincidencia llevó a la periodista a recuperar, entre la ironía y la tradición popular, una vieja historia que muchos malaguistas conocen bien. No era la primera vez que una salida extraordinaria de María Santísima del Gran Perdón coincidía con una temporada histórica para el Málaga Club de Fútbol. La relación entre ambas instituciones constituye uno de esos episodios en los que la historia deportiva y la tradición cofrade de la ciudad se entrelazan de forma singular. Un vínculo que se remonta al 2 de mayo de 1998 y que nació en un momento especialmente significativo para ambas instituciones.

Aquel año, la Hermandad del Prendimiento celebraba una serie de importantes efemérides. Se conmemoraba el cincuenta aniversario de la reorganización de la cofradía y, además, se recordaba la vinculación de la imagen de la Virgen con el actual Instituto La Rosaleda, cuyos talleres habían acogido décadas atrás la elaboración de la talla realizada por el profesor Andrés Cabello Requena. El propio centro educativo celebraba también su cincuenta aniversario.

Con motivo de estas celebraciones, la Virgen del Gran Perdón protagonizó una procesión extraordinaria que la llevó desde su sede hasta el barrio de Martiricos. El recorrido resultó excepcional para la época. No era habitual que un trono realizara un desplazamiento de semejante envergadura ni que se adentrara en una zona tan poco frecuentada por las procesiones como los alrededores de La Rosaleda. La salida, además, tuvo lugar a primera hora de la mañana, una circunstancia igualmente poco común.

La procesión tenía como destino el Instituto La Rosaleda, donde se celebró una misa en el patio interior del centro educativo. Sin embargo, antes de llegar a su destino, la comitiva vivió uno de los momentos más recordados de aquella jornada. Al cruzar el puente de La Rosaleda y pasar junto al estadio del Málaga CF, el club quiso ejercer de anfitrión ante una visitante tan especial.

Los jugadores del primer equipo salieron a recibir a la Virgen a las puertas del estadio y realizaron una ofrenda floral. El capitán Bravo y el futbolista Quino entregaron una canastilla adornada con flores azules y blancas, los colores del club. Por su parte, el presidente malaguista, Fernando Puche, fue invitado a dar los toques de campana del trono en un gesto cargado de simbolismo.

El encuentro resultó especialmente emotivo para los integrantes de la hermandad y del club. Más allá del acto protocolario, representaba la unión de dos instituciones profundamente arraigadas en la identidad de la ciudad. En aquel ambiente de entusiasmo y esperanza, jugadores, directivos, cofrades y asistentes elevaron una petición común: que el Málaga lograra el ansiado ascenso a Segunda División.

El 28 de junio de 1998, casi dos meses después de la ofrenda a la Virgen del Gran Perdón, La Rosaleda vivió una de las tardes más recordadas de su historia reciente. El Málaga derrotó al Terrassa por 4-1, con tres goles de Guede y uno de Luis Merino. El empate entre Beasain y Talavera completó la combinación de resultados necesaria para que los malaguistas consiguieran el ascenso a Segunda División.

Con el paso de los años, esta historia ha seguido reapareciendo en la memoria de los malaguistas. Cada vez que el equipo atraviesa momentos difíciles, no faltan quienes evocan aquel ascenso de 1998. Y precisamente esta temporada 2025/26 parecía una de ellas. Tras 4 derrotas consecutivas el Málaga se asomaba a los puestos de descenso y recibía al Deportivo de la Coruña, líder de la categoría, y el único club invicto del fútbol profesional español. El encuentro comenzó a las 21:00 horas, justo cuando María Santísima del Gran Perdón dejaba atrás la Plaza de la Constitución para adentrarse en calle Especerías durante su procesión extraordinaria por el Centenario fundacional de la Hermandad.

Apenas habían transcurrido nueve minutos de partido y el trono todavía no había alcanzado la intersección con calle Nueva cuando La Rosaleda estalló de júbilo con el primer gol blanquiazul. Mientras la procesión continuaba avanzando por el corazón de Málaga, la ilusión crecía también en el estadio. La noche iba tomando forma de celebración tanto en las calles como en las gradas.

El pitido final certificó una contundente victoria por 3-0 frente al líder de la categoría, precisamente cuando la Virgen recorría calle Carretería. Una hora más tarde, a su paso por calle Dos Aceras, una multitud de malaguistas esperaba la llegada del trono con bufandas blanquiazules alzadas al cielo. Entre la emoción del momento, alguien resumió el sentir general con una frase tan espontánea como reveladora: «Esto parece uno de los recibimientos al Málaga». Aquella noche hizo inevitable una comparación que comenzaba a abrirse paso entre la afición: si en 1998 una procesión extraordinaria del Gran Perdón precedió a un ascenso, ¿por qué no podía repetirse la historia?

Para muchos aficionados y cofrades, la historia comenzó a escribirse aquel 2 de mayo de 1998, cuando los jugadores del Málaga CF recibieron a María Santísima del Gran Perdón a las puertas de La Rosaleda y pidieron por un ascenso que acabaría convirtiéndose en realidad apenas unas semanas después. Desde entonces, aquel encuentro ha ocupado un lugar especial en la memoria sentimental de la ciudad.

Veintiocho años más tarde, una nueva procesión extraordinaria de la Virgen volvió a coincidir con una temporada que terminaría de nuevo con el Málaga celebrando un ascenso. Entre ambos acontecimientos median casi tres décadas, generaciones distintas de malaguistas y circunstancias deportivas muy diferentes. Sin embargo, la coincidencia ha alimentado una de esas historias que solo pueden entenderse desde el sentimiento colectivo de una ciudad.

Más allá de las creencias personales o de las inevitables leyendas que acompañan al fútbol, lo cierto es que la imagen de María Santísima del Gran Perdón y el Málaga Club de Fútbol quedaron unidos para siempre en el imaginario popular. Una relación nacida a las puertas de La Rosaleda en 1998 y que volvió a cobrar fuerza durante la temporada del Centenario de la Hermandad.

Dos procesiones extraordinarias. Dos ascensos para la historia.

Para muchos, una simple coincidencia. Para otros, una de esas historias a las que el malaguismo siempre vuelve.

Álvaro Muñoz Rivas

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